Los Reflejos.
“Bueno,si me preguntas -respondió Imanol al policía de guardia- usamos gokarts porque los gofly aún no los inventan” haciendo un guiño al joven Woho que tomaba fuerte la mano de su maestra Qusy Emeterio. Jalaron los gordos uniformados al presunto inocente cuando sonó la campanilla del elevador. No era que fueran ilegales las carreras de gokarts en la municipalidad, un peligroso circuito en lo alto de un edificio de oficinas debe estar prohibido en 200 países.
Qusy vio el tatuaje ecologista en la nuca de su amigo Imanol Desse cuando se lo llevó la policía esposado, era obvio que fue ella quien lo delató, con el pequeño Woho Jiménez detuvo inteligentemente la carrera de pilotos retirados donde milagrosamente nadie perdió la vida porque los ancianos sabían muy bien lo que hacían: tenían instrucciones precisas para abandonar uno a uno el piso 10 cuando supieran que algo salió mal. Nadie más fue arrestado, Imanol declararía ser inocente de un delito sin pruebas.
“Fueron las puertas” -respondió Qusy a a la reportera Fanny Sukol que ocultaba detrás de un pañuelo la náusea por el intenso olor a gasolina del interior corporativo mientras su camarógrafo constataba que los canceles de cristal templado esmerilado extrañamente no sufrieron ni un rasguño.
“Usamos los reflejos del sol en las puertas de vidrio para deslumbrar a los pilotos, aterrados esperábamos escuchar chirridos de llanta, estruendos de vidrio, impactos de carne prensada..." -añadía gráficamente mientras arrancaba las llaves de la última puerta para cerrar por fuera- "Pero no pasó nada, los viejitos fueron abandonando su cochecito y huían disfrazados de intendencia con sus overoles y con una cubeta o un trapeador,”
Los cuatro subieron al elevador, Qusy se estiró para apagar la luz un segundo antes que las puertas automáticas los encerraron en ese olor intenso a gasolina de la carrera clandestina del chico malo del Movimiento, Imanol Desse.
@mikealex_aldana
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