El último correo de Qusy Emeterio.
Los dos jóvenes fueron sorprendidos por el director Xolo Dunamis mientras husmeban en la oficina de la maestra Qusy Emeterio. Era común ver alumnos de sus clases ayudando en todo tipo de actividades porque Qusy les daba un gran lugar a cada uno, los jóvenes se sentían halagados de poder participar en algún proyecto de la maestra.
Cuando el maestro Xolo preguntó qué hacían sería imposible que confesaran que buscaban borrar el último correo enviado de esa computadora y recibido por toda la clase porque querían ganar tiempo, que pretendían confundir a la maestra, que harían trampa buscando evitar reprobar la materia, repetir año, el extraordinario, el castigo. Querían ser alguien en la vida. Pero la acción les costaría la expulsión, por eso mintieron compulsivamente. No podían confesar lo que intentaban.
Los chicos buscaron en la bandeja: correos académicos, políticos, de negocios, campañas ecológicas, algunos marcados como importantes, carpetas de correos enviados y recibidos... jamás pensaron que Qusy llevara una vida digital tan complicada, solo pudieron ver temblorosos el último correo en pantalla de la maestra.
En esa carta Qusy respondía a un correo de su gran amiga la reportera Fanny Sukol quien solicitaba insistente pero amablemente el curriculum vitae a la maestra Emeterio para incluirlo en una reseña para una revista Ecologista. La respuesta ya estaba redactada, con un texto formal y amable pero lleno de ironía y desparpajo como era su estilo. Solo había que teclear “Enviar” y listo.
Pero eso no fue lo que pasó con el último correo de Qusy Emeterio.
El uso del apartado CCO o “Copia de Carbón Oculta” era parejamente frecuente entre vendedores y activistas para mandar correos masivos que pretendían llegar a una gran cantidad de destinatarios sin que ellos vieran las direcciones de correo de los demás. Quien leyera el correo pensaría inocentemente que le habría sido enviado de manera personal, directa y privada. Qusy comenzó a usar esa herramienta de vez en cuando para proteger los intereses del Instituto y su propia posición en los comités vecinales a los que representaba. Era sumamente cauta de no enterar a sus cientos de destinatarios de las campañas ecologistas masivas que se organizaban en resistencia a la recién nacida Red Cívica de Naciones, Qusy copiaba y pegaba con precisión milimétrica en CCO una gran lista privada de correos electrónicos diseñada para causar el mayor impacto posible en la sociedad. La usaba para enviar mensajes desde cuentas falsas que encubrían la doble vida de la aparentemente pacífica profesora que también era la principal activista política de la ciudad. Sus correos, sus cuentas y la red clandestina estaban a salvo.
Pero eso tampoco fue lo que pasó con el último correo de Qusy Emeterio.
Sorprendidos por la máxima autoridad del Instituto ese día dos adolescentes morían de miedo y entre la mirada inquisitoria del profesor Xolo y sus balbuceos de mentiras, uno de los adolescentes pretendió cubrir su evidencia acomodando nerviosamente y con brusquedad la computadora, el teclado, el mouse de Qusy oprimiendo sin querer varios botones a la vez mientras la pantalla mostraba los movimientos y clicks aleatorios:
Botón derecho... pegar... enter... la lista clandestina es desplegada en el destinatario, la computadora hace el sonido de correo enviado.
Los jóvenes logran engañar al director Dunamis y huyen impunes pero el daño ya estaba hecho. Ese mismo día toda la comunidad academica del instituto recibió el mismo documento con la información de la profesora con un mensaje que recibieron abiertamente los comités vecinales, las autoridades municipales y la prensa:
“Listo, me he decidido a dejar salir este pendiente que nos tiene a todos preocupados, anexo encontrarás el expediente de una peligrosa activista que pondrá en jaque al gobierno de estos “especialistas”, te autorizo su difusión para los fines que consideres pertinentes.
P.D. Si la ves en la calle no la dejes ir.” Firmó con su nombre y cuatro alias.
Eso fue lo que pasó con el último correo de Qusy Emeterio.
@mikealex_aldana

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