La fundación.



En todo el viaje por el oriente ese era el lugar más seguro que habían visto: la Fundación Wong Wimbley para retirados especialistas era esa tierra de nadie, donde los resistentes podían entrar en contacto con los ancianos provenientes de todos los rincones de Ciudad Capital 0606

Nohai y Volker anduvieron en todo ese recorrido tomados de las manos húmedas, igual que los otros representantes del Movimiento Natural, disimulaban su preocupación mientras Mao Eames, el atractivo e improvisado guía de turistas les presentaba despreocupado con los bohemios sonrientes habitantes de la fundación.

La central de transferencia ferroviaria donde construyeron el centro de retiro mostraba los años que habían olvidado la movilidad ínter-municipal en aras de proteger a los sistemas comerciales oficiales, ya que la gente de las afueras de la ciudad era considerada natural, resultaba irreconciliable su nula interacción. Así se separaron familias y amigos en este absurdo colapso propiciado por los capitales.
Poco a poco la tensión de los jóvenes relajó sus rostros y hasta sonreían entre sí viendo el alboroto del fin de semana de los jubilados jubilosos. La fundación era un destello de lo que podría ser el futuro del Movimiento Natural, que al lado de esta pequeña familia de amcianitos ex-Especialistas parecía un peligroso grupo guerrillero.

Alrededor de ese pequeño edificio se veían las estructuras brutalistas de concreto del siglo pasado, verdes de viejas, los cables que no conducían energía se fatigaban en telarañas amenazantes para los humanos pero que servían de estructura guía para las plantas y los animales de este renacer natural que precia seguir a los humanos recuperados.

Porque en la fundación había música libre y todos vestían cómodos, comían carne animal y bebían cerveza artesanal, había risas y gente nueva todos los días. Atrás habían dejado los uniformes y las calvas obligatorias de la Red Cívica de Naciones, decidieron volver a lo natural, pero no sabían nada del movimiento resistente, no conocían a Qusy Emeterio ni a Enrico Maoq. Nohai escribió esa noche en su diario:

“La fundación que se oculta inteligentemente bajo el nombre de mi padre biológico resultó ser un brote disidente que nació de otra raíz más sólida pero igual de independiente, igual de Natural que nosotros’.

@mikealex_aldana



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