La noche de la mezcla.

No cabían en esa cama las tres chicas, en ese centro de reclusión improvisado estában acomodadas según los registros laborales, por su origen étnico, por edades y según iban llegando. 

Nohai Emeterio estaba tan exhausta que cerró sus ojos rasgados y no le incomodó dormir con sus ex compañeras de trabajo, y es que las que nunca hubieran sido amigas ahora inevitablemente se tocaban sus pieles delicadamente. Imposible moverse, cada respiro era modulado por un control emocional, fingían que no les molestaba la cercanía pero era solo para evitar la incómoda sociabilidad forzada.

Para incrementar la tensión, una de ellas llamada Susy Jimenez se levantó de un giro porque recordó “algo de no sé qué” que debía sacar de su bolsa pero afortunadamente la otra compañera era Quita Muñiz, de hablar suave y que era conocida por explicar todo con paciencia, sus palabras precisas de tantos años de practicar la condescendencia lograron que durmieran las jovenes, las tres obligadas a compartir cama porque eran latinas, tenían rasgos orientales y trabajaron por unos días sin conocerse en esa sociedad anónima llamada ITVES.

El siguiente día volverían a los trabajos forzados pero esta sería una noche especial: no placentera ni perturbadora, solo diferente e inolvidable.

@mikealex_aldana

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El último correo de Qusy Emeterio.

Brompton Perfil Cuadrado

Los Reflejos.