Ahogando el auto
Nohai tomó la palanca de velocidades bruscamente y un poco encorvada tratando de leer las letras RNDS posicionó el dispositivo en el engrane adecuado y el auto reparó en una suerte de pequeño rodeo que hacía reír a los habitantes de ese pueblo marginado en las afueras de la ciudad.
Los regaños de su pandilla de inadaptados sociales no hacían mella en lo que ella creía que era su obligación.
-“¿ya ves, qué te dije?... Que no hicieras bromas frente al vigilante de la entrada, ¡así al menos podríamos salir como entramos!” - le gritó desde el asiento trastero un joven serio de aspecto infantil llamado Volker Tephé.
“No tiene caso quedar bien con esta autoridad si lo que hacemos es un acto vandálico de activismo contra los aborrecidos especialistas” murmuró Nohai enfilando el auto robado para que la reversa automática lo llevara a ahogarse en ese sucio brazo del Río Wo.
La gente extrañada observaba de lejos cómo se ponía de acuerdo la pareja cuando descendió del auto en lento movimiento mientras los otros dos miembros del improvisado escuadrón de élite grababan todo el evento aquel para publicarlo en el canal clandestino del movimiento natural.
@mikealex_aldana

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