Casa de acogida
Un espacio de la magnitud de la casa de acogida, en esa zona de Capital era materialmente imposible, el sótano profundo como una exclusa de concentración que daría respiro al inmenso vestíbulo a doble altura que tenía terrazas y balcones internos con desniveles en el piso de mármol blanco, el elevador constantemente drenaba personas que se desbordaban al abrir compuertas...
Nohai sacó el papel arrugado donde anotó las instrucciones para su cita con una tiza, el suyo era el apartado 3526 y la hora tenia minutos y segundos. Buscaron en las mezanines y encontraron una oficina blanca e iluminada, ahí se reunieron con los abogados especialistas encargados de negociar de su condición de refugiados en su propia nación. Se trataba de un mero trámite donde firmarían declaraciones sucintas de respetar la propiedad privada y cosas materiales que era el único interés de las autoridades. Nohai firmó los papeles algo distraída, su mente estaba en la gran revelación de Qusy que ya tenía un año de estar masticando y que ahora que era legal su estancia en Ciudad Capital había despertado en ella un interés genuino por conocer a su padre. En la única visita clandestina que había hecho a Capital sólo se dedicó a molestar a la cúpula especialista, pero esa vez todo era diferente, la iluminada oficina de registro de los especialistas preparó el ambiente para una de sus más atrevidas ideas, un rayo del sol de la tarde reflejado sobre la mesa le iluminó el rostro que sonreía a su novio Volker para decirle en secreto su plan: Todo estaba providencialmente dispuesto, las garantías legales, la apertura de Capital a los inmigrantes, el soporte de su poderoso grupo en las afueras de la ciudad, Nohai Emeterio se presentaría con todas sus credenciales, las oficiales y las extraoficiales ante el mismísimo presidente Wong Wembley. Volker sonrió con esa mueca de aceptación inevitable porque sabía de la férrea resistencia que tenían las ideas de las Emeterio. Había la fama de que era mejor aliarse con la oriental que atreverse a hacer un solo cuestionamiento. Recibieron la compulsa de sus registros en una carpeta gris, se despidieron de los arrogantes jóvenes calvos encargados de su registro y avanzaron a la puerta de vidrio para salir a las deseadas calles de Ciudad Capital, Distrito Central del Valle del Niyodú.
Esa noche Nohai soñó que dormía abrazando a sus dos padres: Enrico Maoq y Wong Wembley, en un viaje que hacían en un tren blanco ella sabía que debía cobijarlos a ambos porque hacía frío, La chica sentía tanto amor que no podía estar confundida, en ella no había pesar ni resentimientos, había libertad y un futuro prometedor. Podía ser joven pero Nohai era un ser humano pleno y ese natural orden en su pensamiento era palpable en cada una de sus acciones, su juicio era requerido para las acciones más elementales en las reuniones.
@mikealex_aldana

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