La leyenda III



Al escuchar a Qusy Emeterio mencionar ese nombre todas las chicas hilaron la historia

¿”Ipso”, el famoso líder que inició el movimiento natural? Preguntó Jessica con los ojos abiertos comiendo un pequeño trozo de carne hecho brasas.

-“Así es, entendí de inmediato que “naturales” es como nos llamaban los especialistas a los que dudábamos de sus intenciones: los que decidimos no registrarnos para obtener su credencial unificada, o sea que nunca compramos nada en sus tiendas, no usábamos los créditos ni su nueva moneda. Eramos seres humanos que cultivábamos hortalizas y criábamos animales, estábamos desconectados de su sistema, en rebeldía contra él. Desde ese día todas esas actividades fueron consideradas clandestinas.


-“Saldremos por el primer piso porque ahí no hay cámaras”, murmuró Naoq mientras las niñas tomaban mi mano con fuerza. Mientras bajábamos noté que al hombre le temblaban las piernas de adrenalina igual que a nosotras. Ese joven que aún no era el líder del movimiento natural tenía miedo.

Se abrieron las puertas en la Mezzanine y nos asomamos con cuidado, había esa música tranquilizante y se oían voces  abajo en el vestíbulo pero no pudimos alertarlos del peligro porque entraron al elevador.

-“Es mejor que te salves con tus hijas, de lo contrarío te atraparan igual que a los demás” me dijo Enrico con una inolvidable palma en mi hombro

-“No es mi mamá” balbuceó Giselle, Napkin sonrió y se inclinó ante la pequeña -“¿como dices?”

-“...es mi tía” murmuró Giselle cuando su pequeña lágrima se abrazaba a mi.

Salimos al balcón y Ipso saltó al vacío con una destreza que yo ni en sueños hubiera soñado tener, pero sonó la campana del ascensor y entendí que el escape sería nuestro destino en adelante. Jalé a las niñas torciéndoles las manos, al escuchar risas en la Mezzanine temblé por mis hijas, subimos a la macetera rápidamente, no veía a Napkin por esas ridículas plantas artificiales del edificio especialista y a estas alturas ya debían saber de nuestro escape, así que instintivamente cargué a Giselle, y sin pensarlo más nos lanzamos al vacío...”


@mikealex_aldana

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