La leyenda V
Después de relatar el legendario escape de quienes serían los líderes del Movimiento Natural, inmediatamente siguió una sesión de preguntas desordenada:
- ¿Como nació la bandera del consejo natural? Dijo Almira
- ¿Es cierto que anduvieron tú y Rico? Preguntó Keo.
- ¿Cómo llegaste hasta aquí? Preguntó Nohai, sabiendo que ese sería otro relato largo.
- ¿Los especialistas son extraterrestres verdad? Bass hizo reír a todas y Peeta no tuvo más remedio que atender -como en los viejos tiempos- su improvisada rueda de prensa.
- “¿Cómo nació el consejo? Verás Almira, desde ese día decidimos cerrar todo vínculo con los especialistas, pero el reclutamiento no lo hicimos nosotros, fueron los mismos especialistas que declararon la leva involuntariamente mediante un comunicado general en los medios donde un cualquiera de los calvos hacía un ridículo llamado a toque de queda por lo que llamaron mentirosamente “la amenaza de un comando de peligrosos anarquistas”, inmediatamente convocamos de boca en boca a una asamblea vecinal extraordinaria sin energía ni dispositivos digitales porque estábamos totalmente vigilados, la participación fue sublime, más de 1000 líderes de todos los barrios de Ciudad Capital se habían dado cita para organizar una estrategia para enfrentar desproporcionadamente a este rabioso enemigo que era la facción especialista en el poder político, la mayoría de los activistas ciudadanos estábamos hartos de las mentiras especialistas y en el fondo esperábamos la declaración de guerra para tomar acciones pero hubo aún algunos que decidieron volver a su día a día y siguieron innecesariamente en el sistema hasta que llegó el colapso”. El fuego amainaba y la noche enfriaba en el seco Valle de la Suculenta.
- “Los que decidimos desconocer al gobierno formamos el Consejo Natural esperando con paciencia y seguridad una replica internacional a nuestro manifiesto, y respondiendo tu pregunta, nuestra característica bandera negra con el círculo azul que usan ustedes en el brazo izquierdo ondeó la primera vez esa noche en esa sesión solemne donde lloramos juntos el inicio de la guerra. Nadie de los insurgentes volvimos a usar tecnología digital, todas las redes sociales se paralizaron a partir de entonces, durante los días posteriores al conflicto todos nuestros perfiles y correos fueron hackeadas, las cuentas de banco vaciadas, hubo escarnio y acusaciones formales de todo tipo para los líderes al mismo tiempo que hipócritamente nos buscaban con fingida amabilidad desde el gabinete especialista, pero ya no nos importaba nada porque realmente creíamos lo que decía el manifiesto redactado de puño y letra de Enrico Maoq: “Ciudad Capital se está hundiendo pero nosotros estábamos a salvo al lado del Río”.
@mikealex_aldana

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