Naturando Los Oysed
Logró ver por unos segundos los códigos de comunicación con las múltiples fuentes de la bella Desirée Múzquiz, cualquiera de esas personas podría ser el vínculo que comprobaría la participación de Nohai en cualquiera de los ilícitos de que los acusaban en Los Oysed o en cualquier otra aldea. Estos nuevos grupos tan lejanos del origen del Movimiento Natural respiraban la lealtad y expiraban la traición.
Había algo raro en esa chica hermosamente peligrosa que era imposible de compartir incluso con su amado Volker, no era la fuerza política de Desirée, aunque tenía tantos amigos en los sindicatos especialistas que acusarla de la más nimia operación, incluso con pruebas en la mano era imposible... Era algo más que no podía explicárselo a sí misma sino como una especie de culpa, ¿pero de qué?¿como podía La oriental sentirse incomoda por tener mundos tan ajenos? Habría que pensar bien lo que sentía, pero por ahora enfocarse en esta operación que por ser la única, era la mejor.
Nohai decidió guardar su preocupación y seguir adelante con la operación, pero permanecía pendiente de cada movimiento de la hermosa mujer de larga melena ondulada con tatuajes de constelaciones en el cuello que fue ingresada al Movimiento Natural ni más ni menos que por la Sra. Dee Sowet, una amable dama de la sociedad del siglo XX a quien todos respetaban pero de quien todos tenían reservas por provenir del mismo ambiente de revolución material que devino en el gobierno especialista.
Así de diversas eran las reuniones del segundo circuito, todos los que estaban sentados a la mesa ya eran alguien en el desarrollo de células Naturalistas en sus respectivos territorios y todos ellos tenían medios de producción para sustentar cualquier acción conjunta o independiente, Nohai pensó que de una buena vez era momento de dejar ir el Movimiento a donde las aguas de la humanidad lo llevaran, fuera de la gran Ciudad Capital, más allá Del Valle de Niyodú y cruzando el océano que rodeaba toda la Enísode.
Nohai Emeterio olvidó sus reservas, con un profundo suspiro decidió confiar en que los tiempos han cambiado, cuidadosamente extendió los valiosos mapas de Los Oysed que habían sido dibujados a mano por la gente de la sindicalista Múzquiz y comenzó a escuchar su estrategia para naturar su propio territorio.
@mikealex_aldana

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