La daga de Fimesh
Nohai miró con disimulo los ojos azules de la pequeña mujer madura, sus rasgos suaves y lo compacto de su corpulencia hacían imposible pensar en un enfrentamiento corporal con ella.
Emilia Fimesh fue convicta por un asesinato que no cometió, sin embargo sus muchas otras fechorías impunes le dieron paz en su condena. En efecto, la estancia en la cárcel lo había dejado recelosa pero su carácter era discreto y comprometido. Confiable.
La sorpresa no fue mayor que la de escucharla hablar por primera vez para los lugareños:
-“Tenga eso” dice lanzando toscamente un bulto delgado de cueros atados. Nohai pone cara de espanto pero cacha a duras penas el paquete con sus delgadas manos deformadas en garras encima del fuego y enseguida se va a a sentar y con la mirada de los aldeanos encima, aclara la garganta y disimula el sobresalto.
-“Gracias Doña Emilia”- respondió con la voz hecha hilo mientras abría los gruesos paños que cubrían el brillo de los filos negros de una pesada daga.
Emilia sonríe por que sabe que los va a sorprender, les ha obsequiado a la usanza antigua un finísimo cuchillo de obsidiana con el símbolo de su movimiento y el nombre “Nohai Emeterio” en el mango. -“¿Cómo lo hizo?, ¿Cuando?, ¿Cómo sabía mi nombre? ¿Como conoce nuestro símbolo?” Nohai temía lo peor sobre la cuidadosa discreción con que habían declarado el avance de las células naturales en los alrededores de ciudad capital, pero la daga negra reflejaba que estaba enterada muchísima más gente de la que ella pensaba.
Las preguntas iniciales que se hizo Nohai abrieron paso a pensamientos más prácticos ¿Que podía hacer un puñal natural contra el armamento especialista? Cañones de microondas, rifles de alta presión atmosférica, y pistolas subatómicas resultaban en daños severos para la materia orgánica; además los soldados del ejército de la Red Cívica de Naciones tenían fama de precisos y debido a su puntería y lo letal de sus armas se sabía que nadie sobrevivía a un enfrentamiento. Por eso todos los niños y adultos por igual admiraban a los miembros del improvisado ejército insurgente del Movimiento Natural, su valor los inspiraba, su fuerza los levantaba, su inteligencia les daba sentido y les estaba abriendo el mundo.
-“es un símbolo...” interrumpió el dialecto de las personas de la hoguera. -“...la daga de Fimesh simboliza lo preciada que es nuestra lucha” dijo Nohai a todos alrededor de la fogata. Agradecieron y fueron a dormir para partir el día siguiente con los nuevos miembros de la guerrilla.
Mal

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