Nohai en los viejos edificios. La supervisión
Recibí supervisión de mi querida amiga Vupa Emwar una vieja combatiente de mis tropas que ascendió en los grupos del noroeste, la conocí ambiciosa pero disciplinada, educada y firme. Con su inmaculado peinado de apretadas y numerosas trensitas sonreía de lado pero en gesto de burla sino por las cicatrices de batalla en el rostro, aunque estos eran tiempos en que las formas y las susceptibilidades ya se habían proscrito y no tenían ninguna validez.
Me sorprendía que su conocida meticulosidad no se enterara que Votje y yo habíamos ocupado temporalmente la zona después de la partida de mi madre, era lo más lógico pero en estos tiempos patas arriba nada era como debía ser.
Vinieron a revisar nuestro cuartel recién instalado en esos viejos edificios abandonados por los especialistas. La brisa nos refrescó el calor intenso de estos lugares tan húmedas, se escuchaba la corriente lenta del Río Dessob que rodeaba y protegía la gran ciudad especialista Isla-WJ, esa que los lugareños llamaron Womm que en su dialecto del Vector noroeste significa “Belleza”.
Al constatar que todo estaba en orden en la zona, decidió suspender toda visita de rutina al área, sin embargo el clima tenso del protocolo de nuestro ejército ya era inevitable en algunos.
- ¿Me pareció escuchar un auto correr y rechinar en el primer piso? Preguntó de espaldas al séquito, muy seria sin detenerse, sin decir mi nombre
- Si hemos de morir -respondí en la bola- ¡mejor que sea divertidos! ¿no lo crees?
Alguien sofocó una risita, le había respondido desafiante, lo hice para sorprender a Vupa y para romper la tensión de nuestros jóvenes seguidores.
La supervisora hizo volar las trenzas mientras su sonrisa torcida buscaba mi rostro entre el grupo:
- Tienes razón Emeterio, me conmueve que en estos momentos difíciles tu y tus chicos sigan siendo naturales.
Me tomo del hombro y miraba nuestros pasos cruzar el 7° piso de ese viejo e inútil estacionamiento suburbano
- A veces olvido que por eso me uní al movimiento y también olvido que fuiste tú quien me salvó del sistema. Espero no volver a verte Nohai Emeterio, no me malinterpretes, eso es necesario porque necesitamos separarnos y ganar más territorios para el movimiento, sin embargo me mantendré presente por mensajes.
Emwar acabó su visita platicando de su reporte al submovimiento norte y mientras subían a las alas delta, se hizo un corto pero profundo silencio: lo más probable es que nunca más nos vería a mi amiga ¿como saberlo?
La luz de la tarde nos iluminó el abrazo prohibido y nuestros acompañantes vieron que cada una tapó las lágrima con el pañuelo azul del movimiento natural.
Con un silbido coordinado volaron los siete supervisores escalando las corrientes calientes invisibles del noroeste de Niyodú rumbo a las tierras altas de Vay, territorio Doe.
- ¿Necesitas algo más? - Preguntó suspirando mi ayudante Ifigenia, atenta y anotando en su libreta como siempre
- Suban el auto a la azotea

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