El camión pipa era amenazador, una mole de metal oscuro con pesados aditamentos para usarse como ariete en caso de barricadas, los tres equipos de asalto pudieron constatar que había en cada punto cardinal un especialista de piel oscura armado con un robusto rifle de alta tecnología custodiando el preciado líquido. Destilada por medios artificiales del rocío de los invernaderos especialistas, el agua de Ciudad Capital cada vez era más escasa, cada vez era traída de más lejos, cada vez era más caro el sistema artificial de producción y cómo todo en el especialismo, también crecía la demanda. Pero esta ocasión las células estaban alertadas de la ruta, los horarios y otros pormenores del tráfico hídrico. Se preguntaban si las armas improvisadas en la guerrilla suburbana serían suficientes para tomar aquel camión para restituir al menos en pequeña medida el orden natural de las cosas. Xóchitl Ten era uno de los cuatro guardias de la pipa, asignada para caminar junto a la mole d...