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Mostrando entradas de julio, 2020

La fundación.

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En todo el viaje por el oriente ese era el lugar más seguro que habían visto: la Fundación Wong Wimbley para retirados especialistas era esa tierra de nadie, donde los resistentes podían entrar en contacto con los ancianos provenientes de todos los rincones de Ciudad Capital 0606 Nohai y Volker anduvieron en todo ese recorrido tomados de las manos húmedas, igual que los otros representantes del Movimiento Natural, disimulaban su preocupación mientras Mao Eames, el atractivo e improvisado guía de turistas les presentaba despreocupado con los bohemios sonrientes habitantes de la fundación. La central de transferencia ferroviaria donde construyeron el centro de retiro mostraba los años que habían olvidado la movilidad ínter-municipal en aras de proteger a los sistemas comerciales oficiales, ya que la gente de las afueras de la ciudad era considerada natural, resultaba irreconciliable su nula interacción. Así se separaron familias y amigos en este absurdo colapso propiciado por los capital...

La mesa de Ismael Pillgrim

En el Campamento Paramilitar Resistente Nohai vio que iban y venían las más distintas formas de vida humana, su convicción de seguir el camino correcto no era tan clara como la aversión que tenia por ese mundo dominado por los artificiales. Era frecuente que llegaran pandillas enteras de jóvenes muy alegres pero contaminados del consumismo del exterior, algunos como Ismael Pillgrim bebían alcohol y fumaban tabaco como en el siglo pasado, desafiando a todos a matar neuronas y desdeñando groseramente a quienes osaban negarse a “disfrutar” de sus vicios, como Nohai Emeterio a quien no lograba seducir con sus ojos redondos tan negros como su cabello lacio y largo que contrastaban con la piel más blanca de todos los reclutas. Cierto día la fiesta se había prolongado y los novatos siguieron a Ismael con jolgorio al viejo hangar blanco, Ismael les murmuraba bromas con aliento alcohólico y los novatos se carcajeaban mirando a la oriental que consideraban muy mayor para entender su necesidad de...

La clase de Qusy Emeterio

Emilia Méndez explicaba a Leo Quintana las nuevas reglas de composición plástica que entrarían en vigor en el instituto de arte Del Valle donde esperaban ruidosos la clase con Qusy Emeterio, la evidente diferencia de edad había hermanado a ambos artistas  en una suerte de destino fatal, ella era la mayor del grupo, estudiante madura de voz grave y ropa varonil que contrastaba con la sonrisa infantil enmarcada por la carita redonda del menor de edad cuya condición especial diagnosticada Asperger o autismo de alto funcionamiento le hacía no sólo un estudiante destacado sino un ciudadano funcional independiente y sobre todo un ser humano excepcional. Las bancas estaban desorbitadas en ese caos estudiantil pero la de Leo permanecía alineada con los muros del salón, aunque su desarrollada interacción humana ya le permitiera expresar interés en la charla de Emília mediante un giro diagonal de su torso, incluso disimulaba su mirada al vacío cuando los ojos maternales de su compañera busca...

Brompton Perfil Cuadrado

No sabía qué era eso tan especial que debía recoger en la ciudad, la nueva Qusy Emeterio acostumbrada a su vida campirana, pensó que esto era una imposición del mundo capital. Sin embargo desdobló la bici brompton de perfil cuadrado, única en el mundo y el último regalo que le había obsequiado su madre, chifló como un arriero a su esposo y con su sistema de grandes señas le dijo que volvía por la tarde, tras confirmar su rara interlocución rural, comenzó a pedalear los 13 km que separaban la contaminación y el ruido metropolitanos de la paz y el silencio doméstico de su claustro. A pesar de estar en un edén, la casa que construyó con Dean Múzquiz   prácticamente con sus propias manos en los campos Haomi tenía ciegos muros de piedra que resguardaban las pocas posesiones que la pequeña familia coleccionaba desde que llegó la pequeña Fer a sus vidas. Decidieron que la despedida de una hija simultánea con adopción de una niña coincidiera con la adopción de un nuevo mundo. Todo eso pens...

Copos de papel.

La clase había concluido y las alumnas de Soho Nipón habían dejado sus flores de papel sobre las mesas del invernadero, solo Nohai Emeterio se quedó un rato nostálgica viendo moverse los pétalos blancos arrugados que había conformado con sus propias manos en la última hora. Tenía una lágrima por desbordarse en el ojo izquierdo y sin pensarlo mucho tocó con la yema del pulgar derecho el pétalo de papel higiénico más alto de su obra. A un lado yacían sus instrumentos, su material, sus dibujos y el pegamento blanco que le daría eterna cohesión a las flores del arreglo que usaría en su mesa blanca del comedor. Pero algo inesperado sucedió: Sin saber el motivo y sin poder hacer nada, el pétalo de papel higiénico que Nohai había mojado y moldeado diligentemente comenzó a desintegrarse por la falta de aglutinante que por una distracción olvidó mezclar. Dejaron de oírse voces en la casa japonesa, Nohai se quedó sola. Aun inmóvil y con sus ojos redondos de sorprendidos, sintió cómo su lágrima e...

Los Reflejos.

“Bueno,si me preguntas -respondió Imanol al policía de guardia- usamos gokarts porque los gofly aún no los inventan” haciendo un guiño al joven Woho que tomaba fuerte la mano de su maestra Qusy Emeterio. Jalaron los gordos uniformados al presunto inocente cuando sonó la campanilla del elevador. No era que fueran ilegales las carreras de gokarts en la municipalidad, un peligroso circuito en lo alto de un edificio de oficinas debe estar prohibido en 200 países. Qusy vio el tatuaje ecologista en la nuca de su amigo Imanol Desse cuando se lo llevó la policía esposado, era obvio que fue ella quien lo delató, con el pequeño Woho Jiménez detuvo inteligentemente la carrera de pilotos retirados donde milagrosamente nadie perdió la vida porque los ancianos sabían muy bien lo que hacían: tenían instrucciones precisas para abandonar uno a uno el piso 10 cuando supieran que algo salió mal. Nadie más fue arrestado, Imanol declararía ser inocente de un delito sin pruebas. “Fueron las puertas” -respon...

Justificando a Kettel Undécimo

Había algo en esa canción que le llamó la atención, algo en esos acordes de sintetizador, parecía que Nohai Emeterio -estudiante a distancia de la maestría en historia del arte conocía a Kettel Undécimo, compositor tristemente célebre por unos cuantos éxitos y muchos litigios sobre derechos de autor. La niña prodigio de ojos rasgados revisó una y otra vez el vídeo y ahí vio a su ídolo, al que trataba de revalidar con una extensa tesis justificativa de su obra y las injusticias de la comunidad artística de todo El Valle del Niyodú. Corría el año de 1984 y su admirado compositor resultó estar al frente de ese gran proyecto artístico que promovió el gobierno con cantantes jóvenes y viejos con todos los diferentes estilos y cada quien con su público. Pero esta vez todo cuadraba: la música era fresca, el teclado futurista, las transiciones progresivas, los adorno del bajo ¡se les metió un rockero hasta la cocina! La pregunta es    ¿como no lo vio antes? Siempre estuvo ahí, desde ha...

La noche de la mezcla.

No cabían en esa cama las tres chicas, en ese centro de reclusión improvisado estában acomodadas según los registros laborales, por su origen étnico, por edades y según iban llegando.  Nohai Emeterio estaba tan exhausta que cerró sus ojos rasgados y no le incomodó dormir con sus ex compañeras de trabajo, y es que las que nunca hubieran sido amigas ahora inevitablemente se tocaban sus pieles delicadamente. Imposible moverse, cada respiro era modulado por un control emocional, fingían que no les molestaba la cercanía pero era solo para evitar la incómoda sociabilidad forzada. Para incrementar la tensión, una de ellas llamada Susy Jimenez se levantó de un giro porque recordó “algo de no sé qué” que debía sacar de su bolsa pero afortunadamente la otra compañera era Quita Muñiz, de hablar suave y que era conocida por explicar todo con paciencia, sus palabras precisas de tantos años de practicar la condescendencia lograron que durmieran las jovenes, las tres obligadas a compartir cama po...

La gaviota y el halcón

Se me hizo muy raro ver que peleaban en el aire dos gaviotas por una presa, luego me pareció ver que era una ramita verde lo que jaloneaban. Hasta que vi que la ganadora aterrizó en el pavimento. ¡Era un halcón! Es decir que la gaviota había atrapado de las patas al halcón y a picotazos lo mantenía sometido junto con su compañera de vuelo.  Parecía que con saña picoteaban las dos al campeón.golpeado. El halcón me miró un instante con mirada lastimera y el pico abierto en una temblorosa intentona que parecía que decía “ayuuuuda” pero más bien su grito espeluznante estaba atrofiado de sus cuerdas vocales. Emprendió el vuelo la gaviota justiciera con su presa en este alarde de equidad animal que nunca nadie vio ni volverá a ver. @mikealex_aldana

Las Risitas

La de intendencia nos impidió el paso a Ema y a mi, su rostro chupado y adusto enmarcado por la abundante melena china contrastaba con lo menudo de su delgado cuerpo. Tuvimos que tomar el panorámico y volvimos a cruzar ese lobby mal amueblado con sillas todas diferentes pero igual de estorbosas. Resulta que también lo estaban aspirando las comillas de cigarro de los anteriores turistas, pero en este caso las afanadoras eran amables y solo se replegaron. Nos encontramos a los otros becarios con sus risas provincianas en la gran ciudad y el nerviosismo natural por ascender los 84 pisos de ese histórico edificio. Fue el primer rascacielos de la ciudad, construido en 1934 sorprendió a todo el mundo por estar al lado del escarpado del poniente y dominando todo El Valle del Niyodu. El visionario arquitecto U. T. Desmond decidió hacer un mirador móvil de más de 300 metros de altura que ascendía dos metros por segundo. La vejez de los altos muros del edificio Art Decó contrastaba con el alarde...