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Mostrando entradas de agosto, 2020

La leyenda VI

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Qusy bromeó con la actitud de conferencia de prensa- “¿siguiente pregunta Keopi? ¡Ah, si lo mío con Rico!” Todas sofocaron risas porque estaban seguras de las respuesta. “¿Como no enamorarte de un Principe que te salva la vida? ¿Como no derretirte ante su fuerza, su lealtad incorruptible, la transparencia de sus palabras? ¿Ustedes que han oído de él?” Y todas alzaron la mano al unísono, Peeta escogió al azar una por una: “En el pueblo dicen que era guapísimo” dijo sonrojada Keopi y continuó Almira: “...de mirada profunda...” “...más alto que todos” dijo Bass, “Muy musculoso” rió finalmente Nohai que sabía más que las otras pues ella sí lo había conocido. Y cerrando el ciclo gritó Qusy; “¡Y que su voz era grave como un rugido! ¿no escucharon eso?” - Todas asintieron captando la ironía de Qusy que lanzó una carcajada y les gritó  “¡Nada más erróneo!, Los que lo conocieron podrán decir que no era nada atractivo, ojos pequeños y muy juntos, un bigote horrible que usaba para disimular l...

La leyenda V

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Después de relatar el legendario escape de quienes serían los líderes del Movimiento Natural, inmediatamente siguió una sesión de preguntas desordenada: ¿Como nació la bandera del consejo natural? Dijo Almira ¿Es cierto que anduvieron tú y Rico? Preguntó Keo. ¿Cómo llegaste hasta aquí? Preguntó Nohai, sabiendo que ese sería otro relato largo. ¿Los especialistas son extraterrestres verdad? Bass hizo reír a todas y Peeta no tuvo más remedio que atender -como en los viejos tiempos- su improvisada rueda de prensa. “¿Cómo nació el consejo? Verás Almira, desde ese día decidimos cerrar todo vínculo con los especialistas, pero el reclutamiento no lo hicimos nosotros, fueron los mismos especialistas que declararon la leva involuntariamente mediante un comunicado general en los medios donde un cualquiera de los calvos hacía un ridículo llamado a toque de queda por lo que llamaron mentirosamente “la amenaza de un comando de peligrosos anarquistas”, inmediatamente convocamos de boca en boca a una ...

La leyenda IV

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Qusy Emeterio platicaba sobre su escape de infarto cuando hizo una estratégica pausa para tomar su infusión y desesperar a su público. “¿Qué pasó, qué pasó?” Gritó Zaira emocionada. “Nos sorprendimos de caer suavemente apenas un metro más abajo en la carga de un camión lleno de arena. Rico ya estaba en la acera volteando a todos lados e indicándome que bajara a las niñas rápidamente. ¡Tomamos las bicis y pedaleamos rumbo a casa hasta cansarnos!” Todas respiraron aliviadas. Nohai miró a su banda y sonrió porque conocía el desenlace de la historia, era increíble después de tantos años volver a escuchar a su madre revivir esa experiencia única. “¿O sea que escaparon paseando en bici de los especialistas?” Preguntó Keo con una pequeña mueca de decepción. “No diría que paseando sino a máxima velocidad, todos éramos excelentes ciclistas y aventajábamos siempre el tráfico de la ciudad. Créanme que aunque parezca nimio el evento en realidad resultó significativo por que simbólicamente instituc...

La leyenda III

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Al escuchar a Qusy Emeterio mencionar ese nombre todas las chicas hilaron la historia ¿”Ipso”, el famoso líder que inició el movimiento natural? Preguntó Jessica con los ojos abiertos comiendo un pequeño trozo de carne hecho brasas. -“Así es, entendí de inmediato que “naturales” es como nos llamaban los especialistas a los que dudábamos de sus intenciones: los que decidimos no registrarnos para obtener su credencial unificada, o sea que nunca compramos nada en sus tiendas, no usábamos los créditos ni su nueva moneda. Eramos seres humanos que cultivábamos hortalizas y criábamos animales, estábamos desconectados de su sistema, en rebeldía contra él. Desde ese día todas esas actividades fueron consideradas clandestinas. -“Saldremos por el primer piso porque ahí no hay cámaras”, murmuró Naoq mientras las niñas tomaban mi mano con fuerza. Mientras bajábamos noté que al hombre le temblaban las piernas de adrenalina igual que a nosotras. Ese joven que aún no era el líder del movimiento natura...

La leyenda II - Ipso Napkin

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Nohai bajó la mirada y cerró los ojos con fuerza tratando de resistir ese incómodo recuerdo de su niñez que relataba su madre recién reencontrada. -“...Las tres pudimos ver por una fracción de segundo que un pequeño grupo de nuestra gente había sido sometida por unos hombres ¡los despojaron de sus pertenencias y los habían aprehendido!... En un instante las tres dimos un salto atrás para embarrarnos en la pared blanca ocultas a la vuelta del pasillo... aguantamos la respiración en un silencio que era vital. Mis manos oprimían a ambas niñas justo en el pecho y sentí sus pequeños corazones morir de miedo.”  Mientras hablaba Qusy las manos de todas las mujeres eran puños de nervios. -“...Con un valor que nunca antes había sentido me asomé por un segundo vistazo y vi algo que nunca olvidaré: Aunque los prisioneros parecían estar sin daño, uno que mostraba con su ropa desgarrada la evidencia de forcejeo, era un hombre rubio de lentes y pelo corto que se doblaba de dolor. Tres hombres ca...

La leyenda I - La Hoguera

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La noche anterior al viaje hubo una reunión alrededor de una hoguera, a la usanza de los antiguos, y las chicas, incluso Nohai Emeterio querían saber de Qusy, de cómo nació el movimiento, llenar los huecos de las historias que se habían esparcido de boca en boca. Había leyendas heroicas sobre personas y lugares míticos que ahora daba orgullo mencionar. Nohai comenzó la velada con sus propios recuerdos: “¿recuerdas cuando escapamos de los especialistas?”, - Qusy asintió y comenzó a contar la versión oficial de una historia que ya era una leyenda: “En tiempos digitales yo era líder ciudadana del barrio La Quimera, era muy conocida por ser aguerrida contra los actos corruptos del gobierno, apoyé con todo mi esfuerzo la llegada al poder del movimiento especialista, que en esa época representaban la única opción real para salvar no solo la ciudad de su propia destrucción sino que parecía que a través de la llamada red civilizada de naciones también podía haber un gran consenso global sobre ...

Harto

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H. M. Uzías se sentía incómodo la mayoría de las veces y aunque no declaraba, si que demostraba su malestar.  Hablaba con arrogancia y usaba el lenguaje como un juego de esgrima para someter a los demás en una especie de duelo ideológico donde las referencias históricas se mezclaban con las científicas y cruzaban el intercambio de sarcasmos, puyas y descaradas burlas. Su forma despectiva de hablarle a la gente provenía de un severo complejo de inferioridad que acuñó durante años por ver equidistantes sus relaciones económicas y culturales. La inmovilidad social que todo El Valle había presentado durante siglos apenas logró cambiar un poco con la llegada del especialismo, las diferencias étnicas fueron borradas por la vía de la homogeneidad formal habria nuevos lanzamientos espaciales y ello podría dejar espacios vacíos en la gran pirámide humana que ocupaba la artificial Ciudad Capital. Uzías no era ningún especialista pero vestía y hablaba como ellos: despreocupado y frío sin comp...

Casa de acogida

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Un espacio de la magnitud de la casa de acogida, en esa zona de Capital era materialmente imposible, el sótano profundo como una exclusa de concentración que daría respiro al inmenso vestíbulo a doble altura que tenía terrazas y balcones internos con desniveles en el piso de mármol blanco, el elevador constantemente drenaba personas que se desbordaban al abrir compuertas... Nohai sacó el papel arrugado donde anotó las instrucciones para su cita con una tiza, el suyo era el apartado 3526 y la hora tenia minutos y segundos. Buscaron en las mezanines y encontraron una oficina blanca e iluminada, ahí se reunieron con los abogados especialistas encargados de negociar de su condición de refugiados en su propia nación. Se trataba de un mero trámite donde firmarían declaraciones sucintas de respetar la propiedad privada y cosas materiales que era el único interés de las autoridades. Nohai firmó los papeles algo distraída, su mente estaba en la gran revelación de Qusy que ya tenía un año de est...

El cerrojo

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En esa antigua propiedad las construcciones estaban envejecidas y deterioradas, sin embargo había rastros de civilizaciones modernas, como el cerrojo de esa puerta que con precisión milimétrica poseía un código indescifrable para un neófito como Volker, pero no para una granuja como Nohai, quien había recibido capacitación en materia de cerrajería callejera y no precisamente de su madre Qusy, sino que esa habilidad formaba parte de las dotes con que su intelecto femenino había complementado su necesidad de supervivencia. La primera idea que le vino fue pellizcar dos aletas en el cerrojo aunque decidió ser cauta, así que observó de rodillas los elementos del picaporte, una vez más dibujó en su mente las piezas separadas de la chapa desconocida que era, a pesar de su apariencia herrumbrosa, una versión futurista del cerrojo tradicional: tenía no solo el pestillo tubular tradicional sino ese par de aletas móviles que había visto a priori, pero que ahora se entendían conectadas a un delica...

El casco.

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Las armaduras del antiguo juego de pelota les quedaban grandes a todos, pero el ridículo era parejo así que pronto se acostumbraron a mirar a través de los cascos robados del gimnasio universitario y ya lograban saber a quien tenían enfrente, luego fueron reconociendo las siluetas y entonces pudieron empezar a actuar como tropa.  Volker actuaba como un verdadero mariscal de campo haciendo realidad las estrategias de las mujeres que tenían un mejor panorama del devastado centro de investigación. ¿Realmente protegería ese equipo de plástico a su improvisado ejército contra cualquier arma que pudieran tener los especialistas de la RCN? ¡Estaban dispuestos a morir! ya que les habían quitado todo lo valioso que podían tener: huérfanos y sin registros oficiales, prófugos naturalistas cuyo único pecado era el pensamiento diferente, no el que presumía el racista gobierno de Ciudad Capital sino la alternativa con toda su gran variedad de opciones.  El teutón no pensaba tanto, su mente ...

Naturando Los Oysed

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Logró ver por unos segundos los códigos de comunicación con las múltiples fuentes de la bella Desirée Múzquiz, cualquiera de esas personas podría ser el vínculo que comprobaría la participación de Nohai en cualquiera de los ilícitos de que los acusaban en Los Oysed o en cualquier otra aldea. Estos nuevos grupos tan lejanos del origen del Movimiento Natural respiraban la lealtad y expiraban la traición. Había algo raro en esa chica hermosamente peligrosa que era imposible de compartir incluso con su amado Volker, no era la fuerza política de Desirée, aunque tenía tantos amigos en los sindicatos especialistas que acusarla de la más nimia operación, incluso con pruebas en la mano era imposible... Era algo más que no podía explicárselo a sí misma sino como una especie de culpa, ¿pero de qué?¿como podía La oriental sentirse incomoda por tener mundos tan ajenos? Habría que pensar bien lo que sentía, pero por ahora enfocarse en esta operación que por ser la única, era la mejor. Nohai decidió ...

El sol.

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El sol del ocaso tintineaba en una constelación iridiscente de peligrosos diamantes esparcidos por el negro asfalto. Después de un aparatoso accidente en la Vía Periférica de Cd. Capital que no cobró pérdidas humanas, el calvo y esmirriado Emir Múzquiz -especialista en construcción- salió ileso y por su propio pie. Aunque era un destacado miembro del comité coordinador de una de las mesas de vinculación especialistas, al valorarlo los autómatas sin lesiones y sin daños colaterales simplemente fue contado como un transeúnte más, un peatón de los que resultaba invisible para todos los paseantes de las vías rápidas de la ciudad.  Más tardó Múzquiz en salir del auto que los servicios de seguridad en llegar: Autos con equipo de rescate comandados centralmente en coordinación con los servicios médicos, legales y financieros.  Era tan poco común ver un exceso de velocidad, tan imposible un choque, tan inverosímil el desorden que los servicios municipales actuaron en cuestión de minut...

Notas personales vespertinas.

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Después de terminar de dictar en voz baja la normativa de acciones de revinculación social, Wong Wembley dirigió el iris al botón “Enviar” para publicarlo al primer círculo de especialistas y considerar terminada su jornada. Gradualmente se acostumbró en dos décadas de rutina a dejar las actividades “humanas” para ese momento especial en que el sol se ponía a través de esos inmensos ventanales del Cuarto de Control del Gobierno Especialista de Ciudad Capital.   Cuando el especialismo logró dominar monetariamente al crimen organizado y la sociedad comenzó a prosperar, el presidente empezó a dedicar más tiempo a la contemplación, con el desarrollo de las interfases integradas el trabajo era mucho más sencillo aunque mucho más aburrido porque cada día era menos necesario usar las manos, los dispositivos electrónicos, las computadoras eran cosa del pasado y la gente cada vez resultó menos necesaria. El cuarto de control, ese futurista mirador de la ciudad más importante de la Red Cívic...

Cuarto de Control

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Con el lápiz óptico oprimiendo la mejilla mientras veía los monitores, el anciano especialista Wong Wembley se preguntaba dónde pudo ir ahora Nohai Emeterio, hacía tiempo que la seguía diariamente desde la sala principal del Cuarto de Control de Ciudad Capital y la lideresa moral resistente hacía muy fácil su ubicación debido a su gran capacidad para hacer un escándalo en cualquier ciudad del mundo.  En efecto, el Movimiento Natural ya no era clandestino sino que se replicaba popularmente ganando cada vez más adeptos entre los jóvenes decepcionados del especialismo, hartos de la manipulación y la esclavitud que llevaba décadas de opresión absoluta. El presidente Wembley ya había vaticinado ese final debido al colapso financiero por las deudas públicas imparables, alguien debía pagar las crecientes obras de infraestructura anti natural con que todos los gobiernos especialistas protegían y mimaban a la gran masa de habitantes amantes de ese estilo de vida cómodo y la arrogante posici...

El último correo de Qusy Emeterio.

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Los dos jóvenes fueron sorprendidos por el director Xolo Dunamis mientras husmeban en la oficina de la maestra Qusy Emeterio. Era común ver alumnos de sus clases ayudando en todo tipo de actividades porque Qusy les daba un gran lugar a cada uno, los jóvenes se sentían halagados de poder participar en algún proyecto de la maestra. Cuando el maestro Xolo preguntó qué hacían sería imposible que confesaran que buscaban borrar el último correo enviado de esa computadora y recibido por toda la clase porque querían ganar tiempo, que pretendían confundir a la maestra, que harían trampa buscando evitar reprobar la materia, repetir año, el extraordinario, el castigo. Querían ser alguien en la vida. Pero la acción les costaría la expulsión, por eso mintieron compulsivamente. No podían confesar lo que intentaban. Los chicos buscaron en la bandeja: correos académicos, políticos, de negocios, campañas ecológicas, algunos marcados como importantes, carpetas de correos enviados y recibidos... jamás pe...

Ahogando el auto

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Nohai tomó la palanca de velocidades bruscamente y un poco encorvada tratando de leer las letras RNDS posicionó el dispositivo en el engrane adecuado y el auto reparó en una suerte de pequeño rodeo que hacía reír a los habitantes de ese pueblo marginado en las afueras de la ciudad. Los regaños de su pandilla de inadaptados sociales no hacían mella en lo que ella creía que era su obligación. -“¿ya ves, qué te dije?... Que no hicieras bromas frente al vigilante de la entrada, ¡así al menos podríamos salir como entramos!” - le gritó desde el asiento trastero un joven serio de aspecto infantil llamado Volker Tephé. “No tiene caso quedar bien con esta autoridad si lo que hacemos es un acto vandálico de activismo contra los aborrecidos especialistas” murmuró Nohai enfilando el auto robado para que la reversa automática lo llevara a ahogarse en ese sucio brazo del Río Wo. La gente extrañada observaba de lejos cómo se ponía de acuerdo la pareja cuando descendió del auto en lento movimiento mie...